Uno de los protagonistas de estos encuentros es Enrique Melo, un colombiano nacido en Santa Marta que, después de vivir varios años en Venezuela, encontró en este espacio una oportunidad para reencontrarse con Bogotá, descubrir nuevas expresiones musicales y compartir sus experiencias con la comunidad.
“Para mí fue una excusa todo este espacio de la biblioteca para reencontrarme con la ciudad y con la gente”, expresó durante una entrevista realizada por 24 Horas Radio Global, en el marco del especial periodístico Voces de bibliotecas que suenan en Suba.
La música como punto de partida para descubrir el arte
Todos los sábados, a partir de las 3:00 de la tarde, los participantes se reúnen durante dos horas para conversar sobre música. Sin embargo, lo que inicialmente parece un encuentro musical se convierte en una experiencia cultural mucho más amplia.
Durante las sesiones se exploran diferentes épocas y géneros, se analizan canciones y se establecen conexiones con la literatura, la pintura, la fotografía, el diseño gráfico y hasta la moda.
“Nos reunimos todos los sábados a las tres de la tarde. Hacemos una actividad de dos horas donde la excusa es reunirnos para hablar de música”, explicó Enrique.
La iniciativa nació de una propuesta de los propios usuarios y posteriormente fue acogida por la biblioteca, que brinda acompañamiento a través de sus mediadores culturales.
Este proceso demuestra cómo la participación ciudadana puede contribuir a construir una programación cultural cercana a los intereses y necesidades de la comunidad.
Un refugio contra la soledad y el estrés
Para Enrique Melo, el verdadero valor de estos encuentros va mucho más allá del entretenimiento. Considera que las bibliotecas cumplen una función esencial en el bienestar de las personas, especialmente de quienes buscan espacios para socializar, compartir experiencias o alejarse de las preocupaciones cotidianas.
“Son espacios seguros para garantizar la salud mental de las personas. Para aquellas personas que no están acompañadas, se sienten solos, se sienten con estrés, pueden venir dos horas a cualquier actividad”, manifestó.
Desde su perspectiva, participar en actividades culturales puede contribuir a mejorar la calidad de vida, fortalecer las relaciones sociales y generar un sentido de pertenencia.
Además, destaca que no es necesario contar con conocimientos especializados para disfrutar de estos espacios.
No hace falta ser experto en música, literatura o escritura. Lo importante es tener disposición para escuchar, aprender y compartir con los demás.
Un reencuentro con Colombia a través de las canciones
La historia personal de Enrique también está profundamente relacionada con la música.
Nacido en Santa Marta, ha vivido en diferentes lugares, entre ellos Bogotá y Venezuela, país donde pasó varios años de su vida.
Su regreso a Colombia representó una oportunidad para redescubrir la música nacional, conocer artistas que antes no había escuchado y reconectarse con diferentes expresiones de la identidad cultural colombiana.
Para él, cada canción tiene un significado especial porque está relacionada con momentos, personas y experiencias que han marcado su trayectoria.
“La música para mí es parte de mi personalidad. Yo no puedo vivir sin música”, aseguró.
Esta conexión personal se refleja en los encuentros de la biblioteca, donde los participantes comparten canciones que representan diferentes etapas de sus vidas.
Un diálogo entre generaciones
Uno de los aspectos más valiosos de esta iniciativa es la diversidad de edades y experiencias de quienes participan.
En cada encuentro, jóvenes y adultos tienen la oportunidad de compartir sus conocimientos, descubrir artistas y comprender cómo la música ha acompañado los cambios sociales y culturales a lo largo del tiempo.
Enrique destaca especialmente la importancia de escuchar las opiniones de las nuevas generaciones, reconociendo que cada persona tiene una manera diferente de interpretar las canciones.
“Porque a mí siempre me gusta que los jóvenes también tengan su perspectiva”, señaló.
De esta manera, una canción conocida por los adultos puede convertirse en un descubrimiento para los jóvenes, mientras que las nuevas tendencias musicales permiten ampliar los conocimientos de quienes pertenecen a otras generaciones.
La música se transforma así en un lenguaje común que facilita el intercambio de recuerdos, conocimientos e historias.
Una biblioteca de todos y para todos
Además de los encuentros musicales, la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo ofrece diferentes alternativas culturales para quienes desean acercarse al arte, la lectura y el conocimiento.
Actividades relacionadas con la poesía, la danza, el cine, las exposiciones y otras expresiones artísticas hacen parte de las posibilidades que encuentran los visitantes.
Por esta razón, Enrique invita a los habitantes de Suba y de toda Bogotá a conocer las instalaciones, explorar la programación y participar en las actividades que despierten su interés.
“La invitación primero que todo, como colaborador, es simplemente que lleguen, exploren la biblioteca, porque la biblioteca es de todos y para todos”, expresó.
Su mensaje busca recordar que estos escenarios culturales están abiertos a personas de todas las edades y que cada visitante puede encontrar una actividad acorde con sus gustos.
Cuando la cultura se convierte en comunidad
La experiencia de Enrique Melo demuestra que las bibliotecas públicas son escenarios fundamentales para fortalecer el tejido social, promover la participación ciudadana y construir relaciones entre personas de diferentes generaciones.
Lo que comenzó como una propuesta de usuarios interesados en compartir su pasión por la música se ha convertido en un espacio de encuentro donde las historias personales, los recuerdos y las expresiones artísticas adquieren un significado colectivo.
En la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, cada sábado una canción puede abrir la puerta a una conversación, despertar un recuerdo o generar una nueva amistad.
La historia de Enrique hace parte del especial periodístico Voces de bibliotecas que suenan en Suba, una iniciativa de 24 Horas Radio Global que busca visibilizar las experiencias de quienes encuentran en las bibliotecas espacios de aprendizaje, participación y transformación comunitaria.
Este proyecto es ganador de la Convocatoria Pública Beca Comunicación Comunitaria 2026 de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y la Alcaldía Mayor de Bogotá.
