En medio de una sociedad cada vez más conectada a las pantallas y a los dispositivos digitales, las bibliotecas continúan consolidándose como escenarios de encuentro, aprendizaje y transformación social. Así lo demuestra la historia de Elizabeth Triana, una mujer de 65 años que encontró en la Biblioteca CEFE Cometas un lugar para explorar su creatividad, compartir experiencias y descubrir nuevas formas de expresarse a través de la literatura.
Desde hace poco más de un año, Elizabeth frecuenta este espacio cultural ubicado en la localidad de Suba. Lo que comenzó como una visita se convirtió en una experiencia significativa que hoy forma parte de su cotidianidad.
“Este es un lugar lleno de vida, entonces eso me ha traído acá, eso me tiene acá”, expresó durante una entrevista realizada por 24 Horas Radio Global, en el marco del especial Voces de bibliotecas que suenan en Suba.
Un espacio para descubrir el poder de las palabras
Entre las diferentes actividades que ofrece la biblioteca, Elizabeth encontró en el taller de literatura una oportunidad para desarrollar habilidades que durante años habían permanecido pendientes.
A sus 65 años, reconoce que esta etapa de su vida le ha permitido dedicar tiempo a proyectos personales y descubrir el valor de transformar sus pensamientos y recuerdos en palabras.
“Cuando uno ya llega a cierta edad como la mía, tengo 65 años, uno tiene tiempo y uno tiene oportunidad de escribir muchas cosas que quizá quiso escribir, pero no tenía tiempo o no sabe cómo escribirlas”, relató.
Para ella, aprender a escribir representa mucho más que adquirir conocimientos. Es una posibilidad de expresar sentimientos, recuperar recuerdos y ganar confianza para compartir sus ideas con otras personas.
El taller también se ha convertido en un escenario de construcción colectiva, donde cada participante aporta sus experiencias y su manera particular de interpretar el mundo.
“Es un grupo bonito porque todo el mundo pone, aquí entre todos construimos como la clase”, destacó Elizabeth, al referirse al ambiente de compañerismo que caracteriza estos encuentros.
Una biblioteca que invita a quedarse
La relación de Elizabeth con la biblioteca también está marcada por pequeños detalles que hacen especial cada visita.
Entre los diferentes rincones del lugar, tiene uno favorito: una silla redonda que describe como una especie de cápsula espacial, donde puede concentrarse y sumergirse en la lectura, aun estando rodeada de otros visitantes.
Este sencillo espacio representa la tranquilidad y el bienestar que ha encontrado en la biblioteca, un lugar que le permite desconectarse de la rutina y dedicar tiempo a sus intereses personales.
Su experiencia refleja cómo las bibliotecas públicas trascienden su función tradicional de préstamo y consulta de libros para convertirse en escenarios de convivencia, creatividad y participación ciudadana.
Una invitación especial para las mujeres y las familias de Suba
Convencida de los beneficios que ofrecen estos espacios, Elizabeth hace un llamado a la comunidad para que conozca y aproveche las actividades culturales disponibles.
Su invitación está dirigida especialmente a las mujeres que permanecen en sus hogares y que, por diferentes circunstancias, aún no han tenido la oportunidad de acercarse a estos escenarios de participación.
“Invito a toda la comunidad de las mujeres que están de pronto en casa, que no tienen la posibilidad de conocer estos espacios tan maravillosos, que vengan, se acerquen a la biblioteca”, manifestó.
También destacó que las instalaciones cuentan con personal capacitado para orientar a los visitantes y ofrecer alternativas de entretenimiento y aprendizaje para diferentes edades.
La lectura, los talleres, los rompecabezas, el ajedrez y las actividades infantiles hacen parte de las posibilidades que encuentran quienes visitan este espacio.
Para Elizabeth, lo más importante es que las personas se animen a salir de su rutina, compartir con otros y descubrir las oportunidades que brinda la cultura.
Nunca es tarde para aprender y construir nuevas historias
La experiencia de Elizabeth Triana evidencia el papel fundamental que cumplen las bibliotecas como espacios de inclusión, participación y desarrollo personal.
Su historia demuestra que el aprendizaje no tiene edad y que la literatura puede convertirse en una herramienta para fortalecer la autoestima, estimular la creatividad y establecer vínculos con otras personas.
A través de sus palabras, Elizabeth transmite un mensaje de esperanza y motivación: siempre existe la posibilidad de aprender algo nuevo, descubrir habilidades y encontrar espacios donde las experiencias individuales se transformen en historias compartidas.
Su testimonio forma parte del especial periodístico Voces de bibliotecas que suenan en Suba, una iniciativa de 24 Horas Radio Global que recorre diferentes espacios bibliotecarios de la localidad para visibilizar las historias de quienes mantienen viva la cultura comunitaria.
Este proyecto es ganador de la Convocatoria Pública Beca Comunicación Comunitaria 2026 de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y la Alcaldía Mayor de Bogotá.
