En el marco de Barrios Vivos de Paz y Laboratorios Étnicos, jóvenes de la localidad participaron en una jornada de diálogo, arte, danza y teatro junto a comunidades muiscas, afro y de los pueblos pastos, para reflexionar sobre el racismo, la discriminación y el reconocimiento de la diversidad cultural.
En Suba, la diversidad cultural llegó a las aulas como una herramienta para promover el respeto, reconocer las diferencias y generar espacios de reflexión entre los jóvenes. Las actividades se realizaron a través del proyecto Barrios Vivos, donde los estudiantes participaron en una jornada en la que comunidades étnicas compartieron sus conocimientos, tradiciones y experiencias.
La iniciativa aborda tres temas principales: discriminación, racismo y sustancias psicoactivas, buscando que los jóvenes cuenten con mayor información para reconocer estas problemáticas y reflexionar sobre la convivencia dentro y fuera de los espacios educativos.
Juan Daniel Núñez Triviño explicó que el proceso se desarrolla con estudiantes de grado noveno, tanto de la jornada de la mañana como de la tarde, y que la selección del colegio Prado Veraniego respondió a un ejercicio previo de reconocimiento y mapeo de la localidad.
Uno de los principales mensajes de la estrategia es entender las diferencias como parte de la diversidad de la ciudad y no como una razón para excluir a otras personas.
"Todos somos iguales", señaló Núñez Triviño al destacar que características como el tono de piel o la apariencia física no deben convertirse en motivos de discriminación. También resaltó que existen distintas maneras de pensar, expresarse y relacionarse, y que reconocerlas hace parte de una convivencia respetuosa.
Comunidades étnicas comparten sus saberes
La jornada contó con la participación de representantes de comunidades afro, muiscas y de los pueblos pastos. A través de actividades relacionadas con arte, danza y teatro, los estudiantes tuvieron la posibilidad de acercarse a diferentes expresiones culturales.
Ana María Nibia, autoridad tradicional y vicegobernadora del Cabildo Muisca de Suba, destacó la importancia de que las comunidades indígenas y étnicas participen en escenarios educativos para fortalecer su reconocimiento y visibilizarían en Bogotá.
Según explicó, aunque la presencia muisca suele asociarse especialmente con Bosa y Suba, las comunidades indígenas hacen parte de diferentes sectores de la capital.
Para la autoridad tradicional, llegar a los colegios también permite hablar directamente con los jóvenes sobre identidad, usos, costumbres y prácticas ancestrales, contribuyendo a disminuir imaginarios que históricamente han generado discriminación o estigmatización.
Plantas medicinales y conocimientos ancestrales
Otro de los temas abordados durante la actividad fue el conocimiento tradicional alrededor de las plantas medicinales.
Ana María Nibia explicó a los estudiantes que dentro de las comunidades indígenas existen diferentes preparaciones elaboradas a partir de plantas y que estos saberes deben comprenderse desde su contexto cultural y medicinal.
Durante el encuentro se habló, entre otros ejemplos, de la hoja de coca y de la necesidad de diferenciar los usos tradicionales y medicinales de los procesos asociados a sustancias elaboradas mediante transformaciones químicas.
La representante del Cabildo Muisca señaló que algunas preparaciones tradicionales, como las pomadas, hacen parte de prácticas comunitarias utilizadas para aliviar determinados dolores.
Este intercambio permitió conversar con los jóvenes sobre la importancia de evitar estigmatizaciones y, al mismo tiempo, promover información responsable frente al consumo de sustancias psicoactivas.
La alimentación también transmite memoria
La experiencia cultural también estuvo presente en los alimentos compartidos durante la jornada.
La comunidad muisca llevó envuelto de maíz y una preparación de granos que, según explicó Ana María Nibia, reúne ingredientes como fríjol, garbanzo, lenteja, quinua, maíz y fríjol blanco.
Más allá del refrigerio, la actividad permitió mostrar a los estudiantes que la alimentación tradicional conserva conocimientos, prácticas comunitarias e identidad cultural transmitidos entre generaciones.
Arte, danza y teatro para construir convivencia
Como parte de Barrios Vivos se conformaron comisiones relacionadas con comunidades afro, muiscas y pueblos pastos. Los jóvenes seleccionados desarrollan actividades de arte, danza y teatro que posteriormente serán presentadas como resultado del proceso.
La estrategia busca que los estudiantes no sean únicamente receptores de información, sino que participen activamente y encuentren en las expresiones artísticas una forma de hablar sobre diversidad, identidad y convivencia.
De esta manera, Barrios Vivos abre espacios de encuentro entre jóvenes y comunidades étnicas en Suba, donde el reconocimiento de los saberes ancestrales se articula con la prevención de la discriminación, el racismo y otras problemáticas que afectan a las nuevas generaciones.
Porque conocer al otro, escuchar su historia y comprender sus tradiciones también puede ser una manera de construir una Bogotá más respetuosa de su diversidad.
Por: Paola Salazar
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