miércoles, 12 de agosto de 2026

La importancia de la reforma rural integral radica en su enfoque estructural para solucionar el histórico problema de la tenencia de la tierra


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24 HORAS Radio Global - La importancia de la reforma rural integral planteada y ejecutada bajo el mandato del presidente Gustavo Petro radico en su enfoque estructural para solucionar el histórico problema de la tenencia de la tierra, considerado la causa principal del conflicto armado en Colombia.

A diferencia de los enfoques tradicionales centrados puramente en la productividad corporativa, este proyecto posicionó el acceso equitativo a la propiedad rural, la justicia distributiva y la soberanía alimentaria como los verdaderos cimientos de la paz territorial.

La relevancia de esta política estriba en haber devuelto al campesinado, las comunidades indígenas y los pueblos afrodescendientes su rol de sujetos de derechos y actores económicos vitales, transformando un campo empobrecido en una despensa de alimentos próspera y sostenible.

El aspecto más positivo y transformador de este proceso se evidencia en los resultados tangibles alcanzados por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), que logró la entrega de más de 351.000 hectáreas fértiles y la formalización de más de 2,2 millones de hectáreas para familias tradicionalmente marginadas.

A través de iniciativas novedosas como la compra voluntaria de predios improductivos a gremios ganaderos y la adjudicación de bienes extinguidos a las mafias del narcotráfico, el programa demostró que la redistribución pacífica y legal es viable.

A estos hitos se suman la constitución de 13 nuevas Zonas de Reserva Campesina que abarcan 643.381 hectáreas de protección, y la restitución prioritaria de 279.585 hectáreas a pueblos étnicos a través de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), marcando una gestión que superó con creces lo hecho por múltiples administraciones del pasado.

Históricamente, la reforma agraria en Colombia había sido sistemáticamente frenada, desmantelada o engavetada por gobiernos anteriores, los cuales permitieron el despojo masivo, la concentración desmedida de la propiedad y el archivo práctico del Punto 1 de los Acuerdos de Paz de La Habana.

Durante décadas se abandonó el fortalecimiento institucional del campo y se bloquearon figuras de autonomía territorial para favorecer la especulación inmobiliaria y los monocultivos extensivos. Con la ejecución de esta reforma, el Estado no solo reactivó los comités municipales de reforma agraria, sino que resucitó la adjudicación directa de tierras productivas al campesinado que desea trabajarlas.

De este modo, la entrega masiva de títulos de propiedad salda una deuda de más de medio siglo, devolviendo al país la oportunidad de salirse del ciclo del latifundio estéril y consolidar la justicia social rural.

Redacción: 24 HORAS Radio Global